Empecé en el periodismo cuando el diario de papel era el rey. Las redacciones tenían horarios fijos, los cierres eran sagrados y la noticia tenía un ciclo de 24 horas. Hoy, el panorama es completamente distinto.
El periodismo no desapareció: se transformó. Las audiencias ya no esperan el diario de la mañana para informarse. Consumen noticias en Instagram mientras desayunan, escuchan podcasts camino al trabajo, ven resúmenes en TikTok, leen newsletters por la tarde y chequean portales durante el día.
Esta fragmentación de las audiencias representa un desafío enorme, pero también una oportunidad para quienes entendemos que la esencia del periodismo —contar historias que importan, verificar datos, dar contexto— sigue siendo la misma, aunque cambien los formatos.
En mi experiencia produciendo contenidos para distintos medios y plataformas, aprendí algunas lecciones que quiero compartir.
La primera: cada plataforma tiene su lenguaje. No se trata de publicar lo mismo en todos lados. Instagram pide imágenes potentes y textos breves. LinkedIn demanda análisis y profundidad. Un podcast permite desarrollar ideas con calma. Un reel de 30 segundos puede resumir lo esencial de una nota de 2000 palabras.
La segunda: la profundidad no está reñida con la brevedad. Se puede hacer periodismo riguroso en formatos cortos. La clave está en la jerarquización: qué es lo más importante, qué necesita saber la audiencia primero, qué puede esperar.
La tercera: la conversación con las audiencias cambió las reglas. Antes el periodista hablaba y la gente escuchaba. Hoy la comunicación es bidireccional. Las audiencias comentan, compartan, cuestionan, amplían. Eso no debilita el periodismo: lo enriquece, siempre que mantengamos el compromiso con la verdad y el rigor.
La cuarta: el periodismo local tiene un valor incalculable. En un mundo donde las grandes plataformas priorizan contenidos globales, contar lo que pasa en Paraná, en Entre Ríos, en nuestra región, es un acto de resistencia y de servicio. Nadie va a contar nuestras historias mejor que nosotros.
La quinta y más importante: adaptarse no significa traicionar los principios. Verificar, contrastar fuentes, dar contexto, ser justo, separar información de opinión. Esos valores no cambian, cambian las herramientas y los formatos.
El desafío para quienes hacemos periodismo y comunicación en 2026 es doble: mantener la calidad en un entorno que premia la velocidad, y encontrar modelos sostenibles en un ecosistema donde la atención es el bien más escaso. No es fácil, pero es apasionante.
Horacio Piceda
Comunicador, productor periodístico y especialista en redes sociales y marketing digital. Director de Agencia Interactúa y organizador de Social Media Day Paraná y Santa Fe.
